Tras un largo viaje, lo primero que hemos hecho ha sido visitar el Centro de Interpretación. En él, los alumnos han visto un documental sobre la comarca, en el que han podido conocer los elementos naturales, cultural y etnográficos más importantes de la zona; ha habido un primer contacto con el paraje que íbamos a visitar,la Garganta de los Infiernos.

Iniciamos la ruta, que discurre a lo largo de un robledal impresionante, hacia las doce de la mañana. Este robledal no es muy distinto a los que podemos conocer en nuestra comarca, también favorecida en elementos naturales, pero a medida que íbamos subiendo por la ladera podíamos observar elementos distintos a diferentes alturas: el bosque de ribera, los cultivos de cerezo en bancales protegidos por hermosos muros de piedra para evitar la erosión acelerada del terreno, los bosques de robles y castaños, y la vegetación de alta montaña, que adivinábamos a lo lejos, formada por arbustos, sobretodo piornos. Durante la subida, hacíamos diversas paradas durante los cuales los monitores, personas bien instruidas y amables, nos daban una explicación a lo que nuestros ojos veían, aunque haya alumnos que no sepan escuchar y valorar suficientemente lo que se les ofrecía. Por fin, la llegada a los Pilones, donde se puede apreciar el efecto de la erosión combinada del agua y los cantos rodados formando las marmitas de gigante a lo largo de millones de años. El paraje es espectacular y todos, sin excepción, disfrutaron de ese encuentro. ¡Qué mejor lugar para descansar un rato y comernos un bocadillo y dejarlo todo limpio!

Después de disfrutar del lugar, iniciamos la bajada por un camino alternativo durante el cual atravesamos un impresionante bosque de castaños hasta llegar, de nuevo, al Centro de Interpretación. Tras un descanso y tomarnos algún helado o alguna bebida reconstituyente, tomamos el autobús para visitar la piscifactoría. El autobús nos deja en la carretera hacia Tornavacas y andando 10 minutos llegamos a ella. Nos muestran todo el proceso de la cría de la trucha y, sobretodo los amantes de la pesca, disfrutan de los grandes ejemplares que pueden ver, además de los ejemplares que casi están ya dispuestos para su suelta en los ríos para el disfrute de los pescadores.

Hacia las cinco de la tarde iniciamos el camino de regreso. Nos despedimos de los monitores que tan amablemente nos han acompañado durante todo el día y, ya en el autobús, ni siquiera el cansancio puede con el brío de los alumnos.