El pasado 16 de Abril fuimos los 14 alumnos de Física y Química de 4º de ESO a visitar los órganos de Guadalupe. Se trató de una actividad que surgió durante Diciembre ante las preguntas de los alumnos en clase sobre el sonido. Les propuse poder visitar el órgano al dar las generalidades sobre el movimiento ondulatorio, lo cual se haría a la vuelta de Semana Santa.

Dedicamos 4 clases a entender sin rigor matemático el movimiento vibratorio, ondulatorio, interferencias, ondas estacionarias... cómo se produce el sonido en los tubos, funcionamiento de un órgano e incluso curiosidades sobre ese tipo de instrumentos.

Una vez preparada nuestra visita, llegó el día 16. Salimos a primera hora y a la llegada estaba esperando el organista de Guadalupe, Tomás Sánchez.

Acompañados con él subimos al coro de la basílica, en donde nos mostró los interiores de uno de los órganos realejo que allí se encuentran. Con la sencillez del sonido de un tubo fuimos poco a poco introduciéndonos en los registros, las combinaciones de ellos, los teclados, los pedales,... desde donde se controla el colosal instrumento (mejor dicho instrumentos). Poco a poco iba ilustrando con pequeños ejemplos de sonidos diferentes, e íbamos apreciando la categoría de un instrumento con unos 4.500 diferentes sonidos, que además se pueden combinar para cambiar el timbre.

El ir pocos alumnos daba posibilidad de conversar, preguntar y poco a poco estar deseando por fin escuchar un concierto en exclusiva, escuchar a Bach en directo. Comenzó por el gran “Pasacalle”a tope de decibelios, todos los órganos sonando, manos y pies trabajando, como les gusta a los jóvenes, música para transportarse. Después siguieron los comentarios, las anécdotas (se había pisado los cordones al tocar en el pedalero, cosas del directo) y las peticiones: cómo no, seguíamos pidiendo a Bach, Titanic, música moderna, y alguna lagrimita se escapó porque el momento era muy intenso.

Pasaron dos horas sin darnos cuenta. Necesitábamos tiempo para digerir algo tan impactante. Qué suerte hemos tenido de poder presenciar el trabajo de un gran organista como Tomás Sánchez, que como toda la gente importante es cercano y sencillo. Siempre le estaremos agradecidos.